lunes, 27 de junio de 2016

Itazura na Kiss



Ay... los feels. Tengo la nostalgia a flor de piel estos días, y quizá por eso me he animado a ver ItaKiss después de tantísimo tiempo. Con catorce o quince años me vi el dorama coreano "It Started with a Kiss", que está basado en el manga que inspira la serie que nos ocupa. He de decir que si me hubiera pillado ahora me hubiera quedado yo más bien fría. Sin embargo, la nostalgia hace mucho. El dorama me encantó porque tenía todos los elementos para que así lo hiciera: un personaje terco y una chica que lucha por conseguir su amor. Con esta premisa tan típica podemos resumir lo que viene a ser la trama de la serie. No hay mucho más, tampoco hace falta. ItaKiss es típica hasta decir basta, tira de tópicos hasta la saciedad, pero inevitablemente, tiene ese noséqué que no te permite odiarla ni un poquito.


Kotoko Aihara es una estudiante de secundaria que, desde su primer año, ha estado perdidamente enamorada de Naoki Irie, el chico más inteligente de su instituto. Sueña con ir a la misma clase que él pero... por desgracia, en su centro dividen a los alumnos por agrupaciones según su nivel académico. Kotoko, a la que ya de por sí le cuestan los estudios, termina en la clase más baja de todos, en la F, mientras que su amado Irie se halla en la A. Aún con este impedimento, Kotoko decide declararse a Irie, pero este, con frialdad, rechaza la carta de amor que le ofrece la chica. Esa misma noche, la casa de Kotoko se derrumba por causa de un terremoto... y termina, junto con su padre, viviendo con un viejo amigo del instituto de este. Curiosamente, su hijo no es otro que el mismísimo Naoki Irie...

He estado reflexionando bastante sobre el motivo por el que me gustan los mangas shôjo como ItaKiss, en este caso. En el fondo, y en cierto modo, no es un anime que yo le recomendaría a todo el mundo. Tiene aspectos muy mejorables, pero no deja de ser un clásico del manga shôjo. ItaKiss sentó las bases para lo que leemos hoy en día, de la misma forma que, en su época, las sentó Dragon Ball con el shônen (claro que a mayor escala, por supuesto). Lo poco que tiene al anime a su favor, y que yo puedo destacar, es que me he reído muchísimo con la parte de comedia. Viendo los capítulos, siempre esperaba la próxima metedura de pata de Kotoko, la próxima bronca que le echaría Irie o incluso a la madre del novio persiguiéndolos por todas partes (en serio, esa mujer es la ostia).

En cuanto a la pareja en sí, el personaje de Irie al principio de la obra es, en pocas palabras, un verdadero capullo. Kotoko es tontina como ella sola, siendo la típica protagonista shôjo con pocas luces, pero con mucho corazón. Aún así, les terminas pillando cariño a ambos. Sobretodo cuando vas descubriendo que Irie no es tan malo y borde como parece, y como ella lo va cambiando poquito a poquito. Lo más bonito de la serie, creo que es ver como Irie se va enamorando de ella. A mitades de la serie comenzamos a ver su relación, siendo esta ya más estable, y creo que sin duda esta parte es la que más me ha gustado del anime.

Ya no tiene la emoción de los primeros capítulos, claro está, donde querías saber más de los sentimientos de Irie por Kotoko. Más bien, se centra en relatar las vicisitudes del día a día de una pareja corriente, que se quiere y que se apoya en todo a pesar de lo diferentes que son. En toda esta historia estarán mezclados tanto amigos como familia, aunque si bien es cierto que los secundarios no tienen una importancia sustancial en la serie, siendo quizá Kin-chan, el rival directo de Irie, el que se hace más de notar.

Si lo miramos desde la retrospectiva, no es que ItaKiss aporte nada nuevo que no hayamos visto antes. Pero quizá es por esa normalidad, ese toca slice-of-life que aporta, que se hace tan ameno y sencillo de ver. Te sientes muy identificada con el transcurso de la vida de los protagonistas, desde sus dudas hasta sus decisiones. En pocas palabras, creo que ItaKiss relata el transcurso de una pareja durante su vida y hasta la adultez. Lo bueno es que lo hace bien, y como dios manda. No mete dramas innecesarios, y aunque no deje de ser un shôjo, no destaca precisamente por su inverosimilitud ante las situaciones que presenta. Por supuesto que Kotoko se encontrará con rivales románticos, y que tendrá a Kin-chan detrás suyo perennemente, en el papel del chico que está locamente enamorado de ella, pero si algo hay que destacar es que en cuanto a la historia en si, es que no hay elementos culebronescos que resulten demasiado increíbles como para ser reales.

Los personajes tienen su profundidad, sobretodo los principales, y llegas a conocerlos bastante bien. Es importante que resalte esto porque creo que es lo que hace que ItaKiss sea tan maravilloso, y lo que te hace, igualmente, emocionarte un poquito cuando ves el cambio que han pegado respecto al principio. Esto se ve con claridad en Irie, quien no se enamora de Kotoko por ser guapa, inteligente o perfecta, si no porque le hace la vida más divertida, porque lo saca de ese mundo frío en el que estaba envuelto. Primero, arrastrándolo un poco hacia situaciones ridículas a la par que divertidas, que el propio Irie rechaza y que, al principio, lo hace enfadarse con ella y esforzarse por dejarla de lado. Poco a poco, sin embargo, esa perspectiva va cambiando, transformándose el protagonista en una persona más humana, más viva, incluso.


El tema principal de ItaKiss, es, en mi opinión, como el amor puede cambiar a las personas, y que cuando dos personas se quieren de verdad pueden sortear todos los obstáculos y seguir adelante juntos, avanzando por el mismo camino. Si bien es que todo esto se aborda mediante tópicos que a veces llegan a ser un poco anticuados (el manga salió a principios de los noventa, y mucho ha llovido desde entonces). Es esta, quizá, la parte que me hace restarle puntos a la serie. Soy una persona bastante consciente con el feminismo, y creo que esta obra no debería ser tomada como un ejemplo del apoderamiento de la mujer. Sin embargo, no hay que olvidar que la sociedad japonesa sigue siendo muy cerrada en cuanto a estos aspectos. En mi humilde opinión, el trato o la posición que tiene la mujer en su forma de vida uno de los principales filones que tendrían que trabajar bastante como sociedad.

Creo que, finalmente, no me queda mucho más por decir. Si os gusta el shôjo y queréis pasar un buen rato, divertido y ameno, os recomiendo que veáis ItaKiss. Quizá a mí me ha gustado más debido a que el dorama me encantó en su momento y me tuvo muy, muy, muy enganchada. Ha sido como una vuelta brutal a la adolescencia.

¡Nos leemos pronto!

Jane.

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