martes, 21 de julio de 2015

Sobre la literatura romántica actual

Este es un tema que llevo pensando mucho tiempo sobre cómo abordarlo. Para empezar, he de decir que hay un montón de gente que consume el género romántico a día de hoy; algunos de los títulos y algunas autoras (como Megan Maxwell, a quien yo no he leído, ni tengo pretensión de hacerlo), llegan a los topes de las listas de bestsellers. Yo no tengo nada en contra de este fenómeno. Muchos de mis libros favoritos son bestsellers, por mencionar, pues Harry Potter, El ciclo de El Legado, y un largo etcétera que no me molestaré en nombrar. En fin, a lo que voy.

Como lectora, aclaro que no tengo nada en contra del género romántico/erótico. Durante mi adolescencia gran parte de mis lecturas consistían en libros de tal categoría, y tampoco me avergüenzo de afirmar que a día de hoy sigo pendiente de los títulos nuevos que sacan autoras señaladas. Mi saga favorita es La Liga de Sherrilyn Kenyon, y el último libro que leí, creo, fue el de Darling Cruel (digo el nombre del prota, porque lo que viene a ser el título de la novela, la verdad es que no me acuerdo). No sé si es que fue la traducción ñordosa que me leí por internet antes de que saliera el libro en España, o si fue la falta de gracia que lleva demostrando Kenyon en sus últimas novelas (de la Liga, al menos).

Yo me pregunto de que les sirve a autoras como Kenyon centrarse en escribir libros como si fueran churros (saca al menos dos al año). Me imagino que tendrá sus plazos de entrega y presiones por parte de la editorial, pero total, que eso no es lo que me interesa. En realidad, estoy pensando en la cantidad de libros que publica al año sin darme cuenta de que hay autores que publican, a lo mejor, hasta más que ella y sí que mantienen cierta calidad. Pero no es el caso de Sherrilyn Kenyon. Sé que a muchos no os va a sentar bien, que me lincharéis por decir todo esto, pero en mi opinión, es la pura verdad. Ha escrito cosas verdaderamente vergonzosas, que me parece casi un delito que le hayan publicado de lo malas que son.

Total, que algo desanimada, el último libro que abrí del género fue de J. W. Ward, una autora que todo el mundo ponía por los cielos, pero que a mí, tanto la historia como los personajes que creó, me terminaron pareciendo bastante mediocres. En cambio no sería justa si dijera que el mundo y la "mitología" que engloban la novela me han parecido mal; la verdad, es que están bastante bien. Pero a los personajes, es que no los trago. Comprendo que cuando una se lee una de estas novelas, no busca nada más que entretenimiento. Pero he llegado a la conclusión de que hay obras que persiguen el mismo objetivo, entretener puramente, pero que no son ofensivas con el lector.

Muchos no sabréis a qué me refiero y otros lo sospecharéis. La verdad es que el género romántico, sobretodo el que tiene toques eróticos, es francamente ofensivo para la figura de la mujer. Todos esos libros terminan con un final feliz: "y se casaron, y tuvieron treinta hijos, porque no paraban de follar como conejos, que es el sentido de la vida en sí mismo". Es muy, muy ofensivo. Parece mentira que estos libros los escriban mujeres. Soy mujer y mi sueño en la vida no es convertirme en un ama de casa (muy rica, porque la mayoría de las veces los desgraciaos tienen money money) y limpiar pañales durante el resto de mi vida. Y Dios, me imagino lo frustrante que sería excitarme cada vez que mirara a mi marido (que, para qué vamos a negarlo, es lo que describen esa clase de novelas). ¡Mi existencia sería un asco!

Y, por supuesto, en este repaso por la literatura romántica de los últimos tiempos, no podía olvidarme de la guinda del pastel, de la patata frita de la literatura actual, del mejor libro de todos los tiempos... Sí, de 50 sombras de Grey. He de decir que me leí el primer libro, y que aguanté hasta la mitad del segundo. ¿Quién me aplaude? Tranquilos, ya me aplaudo yo a mí misma. El único gancho de la novela es el personaje de Christian Grey, y eso fue lo que me impulsó a seguir leyendo. Yo, la verdad, no sé que se le pasó a E. L. James por la cabeza para malgastar a Grey juntándolo con una tía tan absurda como Anastasia (es que encima con ese nombrecito, joder, ¿cómo pretende que nos la tomemos en serio?). Y ya os digo que esa mujer sabe de escribir lo que sé yo sobre sadomasoquismo (es decir, nada).

Esto me llega a plantearme cual es el estándar de los lectores y lectoras actuales. Colocamos en la lista de bestsellers a libros que no merecen la pena, más ligados a la controversia que a la calidad literaria. Porque, sí, se pueden decir muchas cosas de la Trilogía 50 Sombras, pero no que sea un dechado de virtudes lingüísticas, y, ni mucho menos, que contenga cierta originalidad. Y lo siento por las lectoras que son fans del género, pero espero que admitáis también que hay una parte de verdad en lo que he dicho. ¿Que la novela romántica actual busca entretener? Sí. ¿Que hay libros que buscan entretener, también, y son una alternativa más que factible a este género, que ya está bastante trillado? Por supuesto.

Espero sin más no haber ofendido a nadie. Esta es mi opinión, personal y obviamente intransferible. Nadie tiene por qué coincidir con ella.

Nos leemos,

Jane.

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