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Para inaugurar oficialmente mi blog, os traigo una reseña del último manga que he tenido el placer (o la desgracia) de leerme. Se trata de Hadashi de Bara wo Fume, que se traduciría como "Pisando las rosas descalza"; con este título tan culebronesco ya nos podemos imaginar un poco lo que tiene que ofrecernos esta historia. Esta reseña está 100% libre de spoilers. Como siempre digo, mi opinión es subjetiva y nadie tiene por que compartirla; en mis reseñas, nunca pondré una puntuación ni ningún medidor que cuantifique cuanto me ha gustado o disgustado una historia. Me gusta criticar y reseñar las cosas en términos valorativos y no cuantitativos :).
¡Y nada pues, vamos a empezar!
Estaba bastante dispuesta a no leer shôjo, pero sin embargo, no sé como, siempre termino con un manga del género metido en la sesera (o en su defecto, la pantalla de mi ordenador). Hadashi de Bara wo Fume tenía todos los ingredientes para gustarme: Un dibujo cuidado, que me recordaba al del shôjo antiguo y ese "noséque" clásico, plagado de clichés que tanto adoramos las romanticonas empedernidas como yo. Sin duda era una buena opción, porque sí, me gustan los clichés y me gustan las historias en las que salen vestidos largos y chicos cuquis. No puedo evitarlo.
La historia nos sitúa en la época victoriana, en Japón, y comienza con Sumi Kitamura, nuestra protagonista, mendigando por las calles con una de las huérfanas a las que cuida en brazos. Está enferma y no tiene dinero para conseguirle atención médica... Por suerte, un joven rico y apuesto le da ese apoyo económico que tanto necesita. Profundamente agradecida, Sumi comienza a pensar en el chico, Nozomu Ijuin, como en su primer amor.
Pero al cabo de unos días conoce a Souichirou Ashida, un muchacho rico que va en búsqueda de esposa; este le ofrece a Sumi un trato: Le proporcionará todo el dinero necesario a su familia, pagará sus deudas, si contrae matrimonio con él. Carente de opciones, Sumi no tiene más remedio que aceptar... Y así, entre desdichas y desgracias, comienza la historia de Hadashi de Bara wo Fume.
He de decir que la reseña prometía muchísimo; al empezar a leerlo, me enamoré en seguida del personaje de Souichirou, incluso de sus intríngulis y partes más oscuras. Acabé tomándole cariño a Sumi a pesar de ser la típica chica shôjo, pava como ella sola... Entonces, ¿qué salió mal? ¿Qué fallo hubo en esta receta mágica? Cuando hacemos un pastel, no solo es importante cuidar los ingredientes, si no la cantidad que ponemos de cada uno de ellos en la mezcla: En una historia, pasa exactamente lo mismo. En el caso de Hadashi de Bara wo Fume, estamos, en un principio, ante una trama muy, muy prometedora, que tiene un principio encantador, que te hace querer leer y saber más.
El trasfondo de los personajes es lo que le añade profundidad a una historia; en el caso de este manga, este trasfondo es casi nulo, inexistente, nos encontramos ante personalidades llanas y carentes de motivaciones; unos personajes que prometían mucho, pero que bajo la pluma errónea han terminado convirtiéndose en poco más que un amasijo de sentimientos que ni la propia autora nos sabe explicar bien. No he terminado de entender las motivaciones de Nozomu, por ejemplo, que es prácticamente un psicópata; hasta el propio Soichirou, el marido de Sumi, pega un cambio radical hacia el fin del manga... ¿Por qué?
La parte que más me gustaba del cómic al principio era justamente la profundidad de Soichirou, esos matices, esa timidez... El manga tomaba buena dirección mientras que la autora seguía en esa línea, pero ya apresurada por darle un final, parece que comenzó a añadir eventos innecesarios en la trama en busca de su ya merecido final. Por otro lado, se supone que Soichirou y Nozomu son amigos de la infancia, que ambos están enamorados de la misma chica... ¿Por qué no hay ese dilema entre ellos? Ni en un solo momento la autora da pie a que sepamos cual es la verdadera relación de los dos protagonistas. Dice que son "amigos de la infancia", pero no vemos esa relación. Es llana y más hueca que una nuez.
Llega un punto en el que la autora deja de profundizar en sus personajes y se dedica a hacerlos girar en círculos. Y sí, es un poco lo que pasa en todos los shôjos, pero en este caso no le he visto ni el motivo ni la finalidad. No me ha quedado claro si la protagonista llegó a sentir algo por Nozomu, y el misterio que se revela al final es casi absurdo que se plantee como algo sorprendente cuando ya se sabe casi desde el principio... La locura de los personajes no tiene ni pies ni cabeza; Nozomu es obsesivo y está prácticamente loco, pero no se explica el por qué. No se explica la necesidad de Nozomu de hacer tal cosa o de hacer otra. No sé si es que la autora pretendía que fuéramos adivinos, o que comprendía tan bien lo que había creado que pensó que se sobrentendía... Pero creo que los lectores nos hemos quedado bastante confusos, porque no hemos entendido nada, sobretodo al final.
Con algo de perplejidad, pues en un principio esperaba que este manga me gustara muchísimo más, me veo en la obligación de decir que Hadashi de Bara wo Fume es un manga prescindible, con la ventaja de que es fácil de leer, y que tiene un dibujo limpio, precioso y detallado. Sus partes más positivas son que aprendes un poco más de la historia y la cultura del Japón de la época; a favor de la autora he de decir que ha cuidado bastante la ambientación y que su dibujo es absolutamente exquisito, una maravilla. Rinko Ueda me ha dado la sensación de ser una autora con mucho potencial; un potencial que por los motivos que sea, no ha sabido explotar en esta obra.
No es un manga que yo recomendaría; solo, quizá, a las personas que les gusten las historias de época y tengan ganas de culebrón. Más allá de eso, es un cómic del que me olvidaré pronto, y con el que me ha quedado cierto regusto amargo. Es una lástima que una historia con tan buen planteamiento haya caído en saco roto.
Sin más, me despido y nos leemos a la próxima.
¡Feliz semana!
Jane.


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