sábado, 7 de noviembre de 2015

FullMetal Alchemist: Brotherhood


Tenía unas ganas locas de escribir esta crítica, supongo que en parte para ordenarme las ideas en cuanto al anime de FullMetal Alchemist, por todos los sentimientos, impresiones y reflexiones que me ha provocado. Los que me conocen, saben bien que FMA fue uno de los animes que más marcó mi adolescencia. A día de hoy ya no recuerdo muy bien el anime original, y, por circunstancias de la vida, dígase vagancia, dígase olvido o despiste, la verdad es que no he tenido la oportunidad de leerme el manga entero. Es un asunto pendiente que tengo con uno de mis cómics favoritos de los últimos años.

La historia de FMA nos sitúa en un mundo de estilo steampunk, donde la alquimia es una ciencia que está a la orden del día. A su corta edad, Edward ya ha conseguido ser alquimista nacional, un "perro del ejército". En su caso, lo ha hecho por un buen motivo: Recuperar el cuerpo de su hermano, que perdió al hacer una transmutación alquímica, años atrás... En este viaje en busca de la Piedra Filosofal (¿os suena de Harry Potter?), un objeto misterioso que aumenta las capacidades de la alquimia corriente, contarán con la ayuda de grandes amigos, como Winry Rockbell, el coronel (taisa <3) Roy Mustang, el teniente Maes Hughes...

Los motivos por los que me gusta tanto FMA son varios, pero sobretodo, y creo que la parte más importante de la obra, son los personajes. No solo tienen carisma, si no que rezuman personalidad, humanidad y realismo. Entiendes bien sus motivaciones, y aún cuando no las entiendes, sabes perfectamente que hay algo detrás de sus formas de ser, deseos y ambiciones; y a medida que va avanzando la serie, las motivaciones de cada uno van tomando forma, van saliendo a la luz. Roy Mustang, por ejemplo, me tiene el corazón robado y es uno de mis personajes favoritos de todo el manganime, y quizá incluso de toda obra de ficción en general. Los secundarios tienen su repercusión, a pesar de que me hubiera gustado saber más del pasado de algunos de ellos, como de Trisha o Pinako. Por otro lado, creo que hay cosas que en la serie no se explican bien del todo respecto a los personajes. La relación de unos con otros o el motivo por el que se conocen, queda todo un poco entelado y borroso, y a mí, por ejemplo, no me ha quedado claro del todo.

Sin embargo comprendo que FMA es una obra con muchos personajes y que es complicado darles a todos el espacio que se merecen, en una serie de 64 capítulos donde todo está perfectamente bien hilado y a la que le cuesta encontrar tiempo para dedicarse a eventos pasados. Básicamente, va a al grano. Lo único que nos explican con bastante detalle es el pasado de Van Hohenheim, un personaje que no diré quien es por no hacer spoiler, pero que me ha encantado por sus escenas de humor, por su forma de hacer las cosas y ese deje de despreocupación que luego resulta que no es así en absoluto. Hohenheim es amor, y es una pena que nadie le de mucha importancia, porque para mí es uno de mis personajes favoritos de la serie y si hubiera salido más, me habría enamorado de él casi tanto como de Roy.

Uno de a los que les tengo mucho aprecio es también a Armstrong, me parece un hombre muy tierno, justo y valiente, y a pesar de que quizá no es de los favoritos de la gente, se ha ganado a pulso un rincón en mi corazón. En cuanto a los personajes femeninos, mi corazón está dividido entre Winry y Riza, aunque creo que me quedo con esta última porque me gustan las chicas fuertes y decididas, de esas que tienen un par de cojones. Sin embargo, repito que en el fondo me gustan todos, a diferentes niveles y por distintos motivos, pero no hay un solo personaje al que no le haya terminado viendo el trasfondo, al que no le haya pillado cariño por algún motivo u otro.

Por otro lado, me gustaría hablar de las relaciones románticas que se ven en la serie. No solo tienen su fundamento, si no que además son bastante realistas y están bien argumentadas. Tengo grabada la escena en la que Winry se da cuenta de que quiere a Ed, o ciertas escenas de Hawkeye y de Roy, cuya relación shippeo un montón con toda mi alma y corazón. Son una prueba de amor incondicional, es que solo hace falta ver como se entienden, como se quieren sin decirlo o incluso sin darlo a entender. Me vuelvo loca hablando de ellos, pero es que Royai (RoyxRiza) es simplemente demasiado para mi cuerpo.

Podemos entender lo que sienten unos por otros porque se asemeja mucho a la clase de amor romántico que uno mismo/a puede sentir en la vida real, sin ñoñerías por en medio, simplemente es amor y ya está. No hay más, no hay otra. Esa es una de las cosas que hace que FMA sea tan especial; que los sentimientos y las penas son reales, que sufres porque los entiendes, y que los entiendes porque sufres.

FMA tiene sus partes tristes, y en su gran mayoría es una obra bastante dramática; expresa una crudeza, un dolor, una pena, que la autora consigue que comprendamos muy bien. La soledad, la voluntad de luchar, los miedos, los sueños, la esencia humana... Hiromu Arakawa aborda todos estos conceptos y sentimientos complejos para crear una obra muy humana, rica en construcción de personajes, y que sin duda será una de mis biblias animadas hasta el día en el que me muera.

La banda sonora y la animación acompañan la historia a la perfección, los openings y endings en general, son bastante buenos. Hubiera sido un guiño genial que mantuvieran Melissa, el primer opening del FMA original, porque a mí me encanta y creo que expresa bastante bien lo que es la serie; aún así, esto es más un deseo personal que otra cosa. Mis openings favoritos son el primero y el tercero, y van acompañados, como el resto de la serie, de una animación inmaculada, de un diseño de personajes que respeta muchísimo el original... ¡Es que no hay nada malo que decir del apartado técnico!

Roy a lo: "mírame que guapo que soy y como se me mueve el pelo".
En cuanto a la trama, ni uno solo de los capítulos está carente de ella. El relleno es casi nulo, principalmente porque está basado al 100% en el manga (o eso dice todo el mundo, yo no he leído el manga, así que me limito a repetir lo que me aseguran), y sigue la historia que creó Arakawa-sensei al pie de la letra. Se nota mucho respecto al anime original, al que recuerdo con mucho más relleno de por medio. Ahí se confirma la teoría de que el manga suele ser no 80, ni 100, si no mil millones de veces mejor que las versiones animadas que no siguen su guión base. No hay ni un capítulo que sobre, todos configuran, en mayor o menor medida, un camino que guía constante y directamente hacia el final. A pesar de que se van descubriendo cosas, de que se va desvelando el pastel, siempre sentimos que nos quedan preguntas por contestar, algo que la autora ha sabido hacer muy bien, llevando una historia que avanza a un ritmo seguro, directo, la cual sabe perfectamente a donde se encamina.

Aunque como en todo, FMA no es una obra ni un anime para todo el mundo (cada cual tiene sus gustos), sí que es una historia a la que habría que darle una oportunidad; ya no solo por su categoría de "clásico" dentro del mundo del manga, que se ha ido ganando con los años, si no porque es una obra que se aleja de la concepción generalizada del shônen común, y porque es, en definitiva, una historia a tener en cuenta y a la que darle al menos una oportunidad, por pequeña que sea.

Muchas gracias por leerme hasta aquí,
Nos leemos pronto...

Jane.

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