martes, 10 de noviembre de 2015

Kanata Kara, From Far Away [Crítica]



Te puede gustar más o menos el shôjo manga, puedes adorarlo, o puedes odiarlo. El motivo por el que quizá los títulos de shôjo no se han hecho tan famosos como algunos de shônen tiene su qué, pero tendremos que dejar este tema para otra entrada, ya que es extenso y puede llegar a tocar sensibilidades. Sin embargo, cuando hablamos de obras como Kanata Kara, la línea del género comienza a difuminarse un poco: es decir, se trasciende. Como en todo, en las buenas obras poco importa a qué público vayan destinadas. Una buena construcción argumental, y en definitiva, una buena historia, enganchan y gustan a cualquiera, y este es, quizá, el caso de este manga.

Es una pena que autoras como Kyoko Hikawa queden perdidas entre las brumas del éxito de otros títulos; es una pena, sobretodo, que historias como la de Kanata Kara queden olvidadas entre estanterías polvorientas cuando tienen mucho que ofrecerle al lector... Y es que esta joyita de 14 tomos ni siquiera ha llegado a cruzar las fronteras españolas; es, prácticamente, una desconocida fuera de EEUU y del país nipón, lo que es una pena, de verdad. Para mí, Kanata Kara tendría que tener el estatus de un clásico, que lo es, porque llega a estar al nivel de obras del calibre de Fushigi Yûgi (que se empezó a publicar, por cierto, un año antes que la obra que nos ocupa); y sin embargo, me da pena que no tenga la fama que se merece. En fin, quizá es que mis gustos rozan lo excéntrico.

La historia nos habla de Noriko Tachiki, una estudiante común y corriente de secundaria. Un día, tras tener un accidente, se ve transportada a un mundo mágico en el que se gestan las llamas de un conflicto bélico. Allá, conoce a Izark, un joven guerrero que oculta un oscuro secreto... Durante su viaje, Noriko no solo tendrá que aprender el idioma del mundo al que se ha visto arrastrada, si no que, además, tendrá que luchar contra su propio destino para superar las adversidades que este le propone. Pues ella, una joven corriente en su universo, tiene un papel muy especial en los conflictos del mundo desconocido...

Podría contar un poco más, pero me da cosa haceros spoiler a quienes os lo queráis leer. Lo que más me llama la atención de Kanata Kara es la complejidad del mundo que nos traza. Adoro las intrigas políticas en mundos fantásticos, y es un verdadero placer ver a alguien que, como Hikawa, sabe como hablar de estos temas, dándote la información justa para que no te resulte abrumador. Sabe hilar perfectamente bien las situaciones, y te lo da todo en su justa medida. La historia fluye con facilidad, es interesante y creíble y los personajes son simplemente un amor. Noriko tiene sus "momentos estrangulables", pero es una chica fuerte y valiente, a la par que tierna, y es difícil no pillarle cariño. Izark, por otro lado... Puf, es que este chico es amor puro. Misterioso, tierno, y algo solitario... Como todos los personajes de Hikawa-sensei sean así, juro por dios a lo Escarlata O'hara que terminaré aborreciendo a los hombres reales (no, en realidad, no).

En cuanto a los secundarios, la verdad es que no hay ninguno que sea del todo relevante. La historia se centra más bien en los dos protagonistas y los que los rodean parecen girar, más bien, alrededor de ese hecho. Por otro lado, leyéndolo a veces sientes que las situaciones se repiten un poco. Cada vez que llegan a un pueblo nuevo, Noriko e Izark se encuentran con el malote de turno que quiere ir a por ellos. La fórmula se hace un poco repetitiva, pero no por eso deja de ser menos disfrutable; cabe decir que es difícil en si mismo no disfrutar de esta historia porque está tan bien contada, tan bien dibujada, y tan bien escrita en general, que es complicado no encontrarle, al menos, su mérito. Des del malo malísimo a los buenos, todos tienen una historia y unas motivaciones, no están ahí por pura casualidad, y eso se agradece en una historia tan compleja como la que rodea Kanata Kara, donde hilar los deseos de cada uno de los protagonistas es algo primordial para llevarla a un final cerrado.

No es el típico shôjo sobre romances de instituto, tiene ese no sé que, incluso, te recuerda a la mítica Escaflowne. Quizá por eso me ha terminado gustando tanto y se ha convertido, por muchas razones, en una de mis joyas comiqueras favoritas. No sé cuanto tiempo tardaré en releerme Kanata Kara, pero os puedo asegurar que sin duda, su relectura caerá tarde o temprano... Porque la merece. Este es por tanto, uno de esos casos en los que sabes que la obra te va a gustar desde el principio porque tiene todos los ingredientes necesarios para que así sea: Un chico guapo y misterioso, un dibujo clasiquero, una historia trabajada y con un trasfondo riquísimo... Da placer leer obras así, y es, como ya he dicho antes, una lástima que queden olvidadas.

En cuanto al final, decir que me ha parecido acertado y a tiempo. Hikawa supo cuando terminar su historia, a tiempo, sin prisas pero tampoco sin pausas. Kanata Kara habla y se encalla, sobretodo, en los conflictos internos de sus personajes, pero sabe darles su vuelta, darles, por tanto, un final apropiado. Me hubiera gustado saber un poquito más la vida de Noriko e Izark, y me ha faltado, muchas veces, alguna escenilla romántica como añadido. Me gusta mucho su relación, pero me habría gustado ver más "chicha", más besillos y cosas por el estilo. Aún así, no puedo decir más... Noriko e Izark, y sus amigos, tendrán siempre un pequeño hueco de mi corazón, y el mundo de Kanata Kara siempre será uno de esos lugares especiales hacia donde dejar volar la imaginación, pues a esta historia le falta muy poco para alcanzar la perfección.

Por último, y en cuanto al dibujo, comentar que es precioso y personal, pero también tendría que añadir que las batallas están muy bien dibujadas, fluyen con cada viñeta, algo que a muchos autores les gustaría conseguir, pero no pueden. Pocas veces he visto peleas tan bien dibujadas y entendibles como las de Kanata Kara; incluso a muchos autores shônen les gustaría tener la mitad de la habilidad de Kiyoko Hikawa para recrearlas. Poco malo me queda por decir de esta historia, excepto que, como siempre digo, quizá no es un relato que os guste a todos/as. Como ya comenté en la crítica anterior, realmente todos tenemos nuestros gustos; pero si mínimamente te interesan los shôjos y las historias de fantasía al más puro estilo clásico, Kanata Kara es una apuesta que indudablemente te dejará su marca.


Muchas gracias por leerme hasta aquí, ¡feliz día/semana/mes a todos/as los que me leáis!

Jane.

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