domingo, 3 de julio de 2016

Orange - Capítulo 1

Antes que nada, avisar de que esta entrada, obviamente, contiene spoilers y de los graves. Si vas a ver el anime o tienes intención de hacerlo, no lo leas. Por tu bien ;).


Posiblemente uno de los únicos animes que voy a seguir día a día. Si os soy sincera nunca he sido mucho de seguir anime de temporada, llevo muy mal el tema de las esperas (aún me estoy planteando el suicidio solo de pensar lo que me queda para la segunda temporada de Shingeki no Kyojin, o la décima del Doctor), sin embargo, con Orange me animé. Primero, porque la premisa de la serie me encantó. Me recordó un poquito a Shigatsu wa kimi no uso, y eso, para mí, ya es un motivo más que suficiente. También influye el hecho de que me pareció divertido ver un anime como Orange y poderlo comentar al día, en la red, con otras personas que también lo estuvieran viendo. Creo que interactuar con la plataforma de fans o seguidores de una serie siempre es un punto a favor, que lo hace todo mucho más divertido. Por eso decidí no leerme el manga (que hubiera sido la decisión lógica, tratándose de mí, que desde hace unos años soy más bien anti-anime), y verme la serie desde el día cero.

Para empezar, quiero decir que no tenía ni idea que Orange se englobaba dentro de la demografía shôjo. Me alegro de no haberlo sabido al principio, y de haberle dado una oportunidad. Últimamente los shôjo populares me dan un poco de urticaria, pero si os he de ser sincera, este no ha sido el caso de Orange. Desde el minuto cero, me he encontrado con una serie bastante prometedora. Prometedora en varios sentidos: promete que vamos a llorar como perracas en celo, promete que nos enamoraremos de los personajes principales y que lo sufriremos mucho con ellos, promete que nos dará el gusanillo, que será de esas series que calen un poquito hondo en nosotros y nos hagan pensar en nuestras vidas.

Dicho esto, creo que ya me puedo poner con el análisis del capítulo en si. Perdonadme si no lo hago del todo bien. Es la primera vez que me propongo hacer algo así.

El grupo de amigos de los protagonistas.

La historia comienza con Naho, nuestra protagonista. Es una chica de dieciséis años aparentemente normal a la que un día, por casualidad, le llega una carta de su yo del futuro. Está claro, Naho al principio, como cualquier persona cuerda, no se cree el contenido de la misma. Esta, sin embargo, la advierte de que ese día, un seis de abril, va a llegar un nuevo estudiante a su clase. Un tal Kakeru. La chiquilla lo flipa en colores cuando, en efecto, el tal Kakeru no solo se transfiere a su misma aula, si no que además se sienta a su lado, tal y como predice la carta. 
Cumplí los 26 años, y hay muchas cosas de las que me arrepiento.
El capítulo comienza con esta primera frase. Una frase que, de alguna manera, Naho dirige a su yo de hace diez años, cuando tenía dieciséis. La serie comienza con una escena que a mí me parece muy descriptiva, en la cual se ve a la Naho del pasado y la del futuro cruzándose en un mismo camino. Las dos son la misma persona, y, sin embargo, son muy diferentes la una con respecto a la otra. Así pues, por lo visto, la Naho del futuro intentará, mediante la carta enviada a su yo pasado, menguar un poco ese arrepentimiento hacia su vida y sus vivencias. En este primer capítulo conocemos a los amigos de Naho, y conocemos a Kakeru. En principio he de decir que lo que más me ha gustado es que la serie ofrece una narrativa cotidiana de la vida de instituto, de la adolescencia, de los amigos y las relaciones, y en apariencia, también de las vicisitudes propias de la edad. En Naho vemos a una chica insegura y demasiado buena por su propio bien. Sus amigos y amigas tendrán también su propia forma de ser, que nos vendrá bastante definida. Espero que a lo largo de la serie sepan expresar bien su profundidad como personajes.

Kakeru en si mismo es un misterio. Si bien, no tarda en hacerse amigo de la prota y de su grupito, siento, solo habiendo visto este primer capítulo, que oculta algo, algo que de alguna forma va a ser lo que definirá la serie y su transcurso. Y me da a mi que será un secreto de esos que nos dolerán en el alma a todos. En cuanto a lo que me ha gustado, destacaría la normalidad que transmite la serie, una normalidad, creo, que cala bastante en la vida de los espectadores porque nos podemos sentir identificados con ella.

En general he de decir que el capítulo me ha gustado, pero no le he visto lógica a dos puntos:

  1. La aparición final de la Naho del futuro, en una escena donde se está dando a entender que Kakeru, en su presente, está muerto y enterrado. Te revelan el pastelón incluso antes de que lo sepa la protagonista. No sé que utilidad tiene que ya sepas que el personaje va a morir.
  2. No he entendido que la protagonista fuera leyendo el contenido de la carta día a día, sin leer el final de la misma. Naho se limita a leer la carta según el día que le corresponde, o que está viviendo. Si a mí me hubieran enviado una carta del futuro, y si supiera a ciencia cierta que es real, me la habría leído de cabo a rabo. O bien la prota es muy tontita, o bien le da miedo saber mucho de su futuro, cosa que es entendible, pero que sin embargo no explican en este primer capítulo, algo que yo creería necesario.
Si bien es cierto que estos dos puntos me dan un poquitín de rabia, el capítulo en si me ha gustado bastante. El opening me ha enamorado, soy fan de las canciones de ese estilo. La prota, de alguna forma, me ha encantado también por su timidez y su normalidad. Creo, en definitiva, que es una serie que promete mucho a pesar de que pueda tener sus agujeros y puntos negros.

La iré comentando semana a semana, por cierto :)

¡Nos leemos pronto!

Jane.

lunes, 27 de junio de 2016

Itazura na Kiss



Ay... los feels. Tengo la nostalgia a flor de piel estos días, y quizá por eso me he animado a ver ItaKiss después de tantísimo tiempo. Con catorce o quince años me vi el dorama coreano "It Started with a Kiss", que está basado en el manga que inspira la serie que nos ocupa. He de decir que si me hubiera pillado ahora me hubiera quedado yo más bien fría. Sin embargo, la nostalgia hace mucho. El dorama me encantó porque tenía todos los elementos para que así lo hiciera: un personaje terco y una chica que lucha por conseguir su amor. Con esta premisa tan típica podemos resumir lo que viene a ser la trama de la serie. No hay mucho más, tampoco hace falta. ItaKiss es típica hasta decir basta, tira de tópicos hasta la saciedad, pero inevitablemente, tiene ese noséqué que no te permite odiarla ni un poquito.


Kotoko Aihara es una estudiante de secundaria que, desde su primer año, ha estado perdidamente enamorada de Naoki Irie, el chico más inteligente de su instituto. Sueña con ir a la misma clase que él pero... por desgracia, en su centro dividen a los alumnos por agrupaciones según su nivel académico. Kotoko, a la que ya de por sí le cuestan los estudios, termina en la clase más baja de todos, en la F, mientras que su amado Irie se halla en la A. Aún con este impedimento, Kotoko decide declararse a Irie, pero este, con frialdad, rechaza la carta de amor que le ofrece la chica. Esa misma noche, la casa de Kotoko se derrumba por causa de un terremoto... y termina, junto con su padre, viviendo con un viejo amigo del instituto de este. Curiosamente, su hijo no es otro que el mismísimo Naoki Irie...

He estado reflexionando bastante sobre el motivo por el que me gustan los mangas shôjo como ItaKiss, en este caso. En el fondo, y en cierto modo, no es un anime que yo le recomendaría a todo el mundo. Tiene aspectos muy mejorables, pero no deja de ser un clásico del manga shôjo. ItaKiss sentó las bases para lo que leemos hoy en día, de la misma forma que, en su época, las sentó Dragon Ball con el shônen (claro que a mayor escala, por supuesto). Lo poco que tiene al anime a su favor, y que yo puedo destacar, es que me he reído muchísimo con la parte de comedia. Viendo los capítulos, siempre esperaba la próxima metedura de pata de Kotoko, la próxima bronca que le echaría Irie o incluso a la madre del novio persiguiéndolos por todas partes (en serio, esa mujer es la ostia).

En cuanto a la pareja en sí, el personaje de Irie al principio de la obra es, en pocas palabras, un verdadero capullo. Kotoko es tontina como ella sola, siendo la típica protagonista shôjo con pocas luces, pero con mucho corazón. Aún así, les terminas pillando cariño a ambos. Sobretodo cuando vas descubriendo que Irie no es tan malo y borde como parece, y como ella lo va cambiando poquito a poquito. Lo más bonito de la serie, creo que es ver como Irie se va enamorando de ella. A mitades de la serie comenzamos a ver su relación, siendo esta ya más estable, y creo que sin duda esta parte es la que más me ha gustado del anime.

Ya no tiene la emoción de los primeros capítulos, claro está, donde querías saber más de los sentimientos de Irie por Kotoko. Más bien, se centra en relatar las vicisitudes del día a día de una pareja corriente, que se quiere y que se apoya en todo a pesar de lo diferentes que son. En toda esta historia estarán mezclados tanto amigos como familia, aunque si bien es cierto que los secundarios no tienen una importancia sustancial en la serie, siendo quizá Kin-chan, el rival directo de Irie, el que se hace más de notar.

Si lo miramos desde la retrospectiva, no es que ItaKiss aporte nada nuevo que no hayamos visto antes. Pero quizá es por esa normalidad, ese toca slice-of-life que aporta, que se hace tan ameno y sencillo de ver. Te sientes muy identificada con el transcurso de la vida de los protagonistas, desde sus dudas hasta sus decisiones. En pocas palabras, creo que ItaKiss relata el transcurso de una pareja durante su vida y hasta la adultez. Lo bueno es que lo hace bien, y como dios manda. No mete dramas innecesarios, y aunque no deje de ser un shôjo, no destaca precisamente por su inverosimilitud ante las situaciones que presenta. Por supuesto que Kotoko se encontrará con rivales románticos, y que tendrá a Kin-chan detrás suyo perennemente, en el papel del chico que está locamente enamorado de ella, pero si algo hay que destacar es que en cuanto a la historia en si, es que no hay elementos culebronescos que resulten demasiado increíbles como para ser reales.

Los personajes tienen su profundidad, sobretodo los principales, y llegas a conocerlos bastante bien. Es importante que resalte esto porque creo que es lo que hace que ItaKiss sea tan maravilloso, y lo que te hace, igualmente, emocionarte un poquito cuando ves el cambio que han pegado respecto al principio. Esto se ve con claridad en Irie, quien no se enamora de Kotoko por ser guapa, inteligente o perfecta, si no porque le hace la vida más divertida, porque lo saca de ese mundo frío en el que estaba envuelto. Primero, arrastrándolo un poco hacia situaciones ridículas a la par que divertidas, que el propio Irie rechaza y que, al principio, lo hace enfadarse con ella y esforzarse por dejarla de lado. Poco a poco, sin embargo, esa perspectiva va cambiando, transformándose el protagonista en una persona más humana, más viva, incluso.


El tema principal de ItaKiss, es, en mi opinión, como el amor puede cambiar a las personas, y que cuando dos personas se quieren de verdad pueden sortear todos los obstáculos y seguir adelante juntos, avanzando por el mismo camino. Si bien es que todo esto se aborda mediante tópicos que a veces llegan a ser un poco anticuados (el manga salió a principios de los noventa, y mucho ha llovido desde entonces). Es esta, quizá, la parte que me hace restarle puntos a la serie. Soy una persona bastante consciente con el feminismo, y creo que esta obra no debería ser tomada como un ejemplo del apoderamiento de la mujer. Sin embargo, no hay que olvidar que la sociedad japonesa sigue siendo muy cerrada en cuanto a estos aspectos. En mi humilde opinión, el trato o la posición que tiene la mujer en su forma de vida uno de los principales filones que tendrían que trabajar bastante como sociedad.

Creo que, finalmente, no me queda mucho más por decir. Si os gusta el shôjo y queréis pasar un buen rato, divertido y ameno, os recomiendo que veáis ItaKiss. Quizá a mí me ha gustado más debido a que el dorama me encantó en su momento y me tuvo muy, muy, muy enganchada. Ha sido como una vuelta brutal a la adolescencia.

¡Nos leemos pronto!

Jane.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Alta Sensibilidad, de Isabel Palomeque

Imagínate que un día, uno de esos tantos viernes en los que sales con tus amigos a cenar, comienzas a tener un horrible dolor de cabeza. Imagínate que, de repente, apareces en la cama de un hospital y que, cuando intentas articular palabra, hablar con quienes te rodean, preguntar simplemente qué es lo que te ha pasado, la cara no te responde. Ni siquiera eres capaz de escribir porque has perdido la capacidad de articular palabra, es como si las hubieras perdido.

Eso le pasó a Isabel Palomeque un 28 de febrero. Ella tenía tan solo 24 años y, por tanto, toda la vida por delante. Trabajo, familia, estudios, amigos y pareja; su vida era como la de cualquier persona de su edad hasta el día en el que le dio el ictus.

Este libro me lo he tenido que leer para un trabajo del instituto. Estoy estudiando Integración Social, en segundo curso, y nos pidieron que escogiéramos un libro sobre una lista de enfermedades que nos proporcionaron. Francamente, no es una historia que yo me hubiera interesado en leer en un principio, por mí misma; pero he de reconocer que ha sido, no solo una grandísima elección, si no también una de esas lecturas que te hacen crecer como persona y agradecer muchísimo lo que tienes y posees. Isabel, como yo, es de Barcelona, cosa que me ha hecho, quizá por la proximidad, ser consciente de que esto también podría pasarme a mí. Ella era una chica como cualquier otra, de mi ciudad, una de esas muchas historias que se cuecen en una población tan grande. Ojalá, como bien dice ella, nunca hubiera tenido que escribir este libro. Ojalá yo no tuviera que estar haciendo esta crítica de su obra; ojalá Isabel hubiera continuado con su vida de todos los días. Ojalá.

Las discapacidades son muy malentendidas. He podido hacer prácticas en un centro, con personas con parálisis cerebral, y a pesar de la proximidad, aún no he entiendo sus limitaciones y sus miedos, sus penas y sus dolores. Y es que señores, la realidad de no ser como los demás, de ver que los otros son capaces de hacer cosas que tú no puedes hacer, es muy duro. Seguro que cuando te levantas no te planteas la suerte que tienes de poder hacerlo por tu propio pie, ¡qué suerte tenemos y que poco la valoramos! Vivir condenado a la soledad, al aislamiento, a no tener amigos más allá de gente como tú... Esa es la realidad de muchas personas con discapacidades físicas y psíquicas. En el caso de Isabel, el ictus no le afectó a la parte cognitiva. Sigue siendo igual de capaz de aprender, de pensar... Pero lo que falla, es la expresión, la comunicación. La afasia es un trastorno del habla en el que el afectado no encuentra las palabras para expresarse, ha dejado de relacionarlas con los objetos, cosa que le dificulta mucho la conformación de frases.

La base de la inteligencia humana se rige por el lenguaje, ¿qué queda de ti cuando pierdes la capacidad de expresarte? Esta, y muchas otras cuestiones se abordan en Alta Sensibilidad, un libro que habla de primera mano, con sinceridad, de las consecuencias que deja el ictus en la vida de quien lo padece. La frustración, el negativismo y la indiferencia de los médicos, el sufrimiento de la familia, la desaparición paulatina de las amistades... Una de las partes que más me ha llamado la atención del libro es como describe las consecuencias "sociales" de su discapacidad, la pérdida de la pareja, de aquellos a quienes quería. Es algo a lo que todos nos hemos enfrentado en la vida, pero que para alguien en la situación de Isabel resulta aún más doloroso, más penoso. Sin embargo, ella afronta la enfermedad con positivismo, con optimismo, pues de creer en el pesimismo de los médicos, de bien seguro que, tal y como ella dice, a poco hubiera llegado.

La historia de Isabel Palomeque es una historia dura, contada sin embudo, con crudeza, matices de desesperación y realismo. Es la historia de alguien que vio su vida truncada y a quien le tocó enfrentarse, no solo a una enfermedad durísima, si no también a la desconexión completa y repentina de la persona que era anteriormente. Pero sobretodo, es una historia llena de vida, de seguir para adelante y de carpe diem. A mí me ha hecho pensar mucho en como abordo mi vida diaria, en los pequeños privilegios, en mi independencia y en como la menosprecio. Este es uno de esos relatos para reflexionar. ¿Estamos viviendo al máximo, o estamos viviendo atados a nuestros propios miedos que, sin sentido, nos hacen cometer los mismos errores una y otra vez? No lo sé. Es una pregunta que dejo un poco al aire. Me pregunto que diría Isabel si se la preguntara, aunque creo que sé lo que me contestaría: Quiero vivir. Eso lo tengo muy claro. Y además, quiero que esta vida sea como yo decida, tal y como cita en su libro.

Es una obra que recomiendo si quieres aprender a empatizar más con las personas discapacitadas. Además, se lee rápidamente, y a lo largo de sus 140 páginas se encuentra encerrada una de las lecciones más vitales de la felicidad humana: La gratitud por la vida, por nuestra independencia. No hay ninguna vida que valga menos que otra, y la que reside en Isabel, por lo que vemos entre sus palabras, tiene una fuerza y una luz que hará de faro para los perdidos. Me quedo con esta valoración, me quedo con la lección que ha dejado en mí y, sobretodo, me quedo con su historia. Mucho ánimo estés donde estés, Isabel.

¡Nos leemos pronto!

Jane.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Alice 19th [Crítica]


Yuu Watase es una de las dioses del manga shôjo actual. Digo del shôjo aunque, en realidad, se podría decir que ya ha trascendido esa barrera (ya que sus obras también lo hacen) y que se la puede considerar una diosa del cómic como tal. Alice 19th es una de esas obras suyas que pasan casi sin pena ni gloria por allí a donde van. Quizá porque no es lo suficientemente larga o porque, simplemente, no lleva la coletilla de Fushigi Yûgi delante. Sin embargo y sea como sea, Alice 19th sabe cumplir muy bien con su papel de manga segundón, y, dentro de esa etiqueta, llena las expectativas hasta el tope de los topes. Yuu Watase siempre se ha desenvuelto muy bien en, ya no tanto en la reinvención de los tópicos, si no en la utilización de estos de una manera más original, y eso es algo que explota bastante bien en la historia que nos ocupa.

Como en todo shôjo, en Alice 19th nos encontraremos con el senpai de turno, de quien la protagonista está perdidamente enamorada, y nos encontraremos así mismo con la rival que se la quiere quitar de en medio para quedárselo para ella solita. En este caso, la mala de la historia será Mayura Seno, la hermana de la protagonista. He de reconocer que la relación de Mayura y Alice me ha recordado un poco a la de Miaka y Yui, de Fushigi Yûgi; pero así como en la relación de estas últimas es bien fácil distinguir quien tiene la razón de quien no la tiene, en Alice 19th las cosas se difuminan un poco porque nos hablan de cosas y conflictos más mundanos y entendibles. Claro, no es lo mismo empatizar con un par de chicas que se han visto arrastradas a un mundo mágico, que empatizar con dos estudiantes de instituto con problemas de amoríos, que es algo que quizá el lector puede entender mejor. La cosa cambia, como no, y hay veces en las que la forma de actuar de los protagonistas resulta bastante cuestionable si te molestas en ver la situación desde ambos puntos de vista.

Al principio de la historia, Alice es una chica débil y cobarde que no se atreve a enfrentarse a los demás por miedo a las consecuencias. Mayura, su hermana, es todo lo contrario a ella: Tiene talento para todo, es abierta, divertida, y todo el mundo la admira y la quiere. Siendo la menor, Alice siente cierta envidia hacia Mayura, y las cosas, finalmente, saltan de su lugar cuando la protagonista descubre que su hermana mayor está enamorada del mismo chico que ella, de Kyou Wakamiya (el susodicho senpai). Cuando Mayura se le declara a Kyou, el mundo de Alice se desmorona en trescientos mil pedazos; además, aunque este en un principio le da las largas a su hermana, es tan boba que hasta ella misma le da un empujón al muchacho para que acepte a Mayura.

Entre medio de todo esto, Alice conoce a una coneja llamada Nyozeka, que le habla del Lotis, del poder de las palabras. Así, entre fantasía y realidad, comienza la historia de Alice 19th. A mí, en especial, he de decir que el planteamiento de este manga me gustaba bastante, pero también me veo en la obligación de objetarle que se merecía un desarrollo muchísimo más lento y, que además, tenía potencial para mantener enganchado al lector durante, al menos, cinco tomos más. Se nota que Watase tenía la intención de contarnos la historia más a poco a poco, pero que por ciertas circunstancias, no pudo ser así. Es una lástima porque la historia en sí tenía mucho que ofrecernos y mucho trasfondo por descubrir. Este es uno de los claros casos de "pudo haber sido pero no fue", pero sin embargo, tampoco puedo decir que el manga me haya desagradado.

En el caso de Alice 19th, me quedo con ciertas lecciones personales porque siento cierta empatia hacia la protagonista; yo también soy de esas que no se atreven a replicar por miedo, que no saben expresar como se sienten y terminan metiendo la pata. En ese sentido, esta obra me ha dado directamente en la patata, pues ha logrado que me relacione y entienda muchísimo las circunstancias de la protagonista.

A Mayura, por otro lado, la quiero casi tanto como la odio, básicamente porque es bastante hija de puta en muchas ocasiones, aunque por otro lado, sus motivaciones son de lo más entendible, teniendo en cuenta que el personaje tiene, como mucho, unos dieciséis años al principio de la historia. Algo que se nos olvida de los mangas es que los protagonistas no son (en su mayoría) adultos y que muchas veces, se encuentran ante conflictos que nosotros mismos, a su edad, hubiéramos encontrado desbordantes. Creo que en el caso de Alice 19th es importante tener un poco en cuenta la edad y la época vital de cada uno porque entenderemos mucho mejor la historia y nos podremos meter un poco más en sus circunstancias. A mí, al menos, me ha servido para creerme un poco más las razones de cada uno para actuar de tal manera, o de tal otra.

En cuanto a los demás personajes, destacaría a Frey y a Kyou, el protagonista masculino. En cuanto al primero, diré que se merecía un final muchísimo mejor y que es un pedazo de personaje la mar de desaprovechado. Su historia da muchísima pena, y es que él en sí es un grandísimo amor de hombre; y en cuanto al segundo, decir que Kyou es un chico bastante tierno, con muchos conflictos y una forma de ser justa y honrada. Me encantan casi todos los personajes trazados en la serie, pero en especial, me quedo con Alice y con Frei; con la prota por los motivos que he explicado, y con Frei porque es amor y ya está. Y no hay otra.

En cuanto a la trama, esta traza una historia entretenida, con su carga dramática y sus toques de humor, que, si bien, por otro lado, aporta cierto interés por la incorporación del Lotis y la acción que eso hace repercutir en la historia. Alice 19th es una historia sobre encontrar el coraje para decir como nos sentimos, asumiendo que eso puede dañar a la gente que nos rodea, como les pasa a Mayura y a Alice. También, añade algunos temas transversalmente como sucede en el caso de Kyou, el protagonista masculino, que tiene un pasado un poco oscuro que trata de superar a lo largo de la historia. En sí, los recursos que Watase utiliza ya son recurrentes de otras obras, pero sabe llevarlos bien, creando una obra que está bien conformada y cuyos personajes tienen una base bastante creíble.

En definitiva, Alice 19th no es la octava maravilla, aunque tenía potencial para serlo. Más allá de eso, es una historia que poco te aportará si no te identificas con el conflicto de sus personajes o su evolución. No es lo mejor de Yuu Watase, (que para mí es Fushigi Yûgi), pero sí que hay que decir que deja a la autora en el buen lugar que se merece. En Alice 19th repite su típica fórmula fantástica, tan bien llevada como siempre y que despierta tanto interés como es lo usual en todas sus serializaciones. Lo bueno, quizá, de este manga, es que sabe hacerse querer a su manera, y que sus cosas malas no pesan más que las buenas. Yo lo recomiendo, sin duda, a quien quiera pasar un rato ameno leyendo una historia interesante, bien contada y espléndidamente dibujada por una de las mejores y más prolíficas autoras de las últimas décadas.

¡Nos leemos pronto!

Jane.

martes, 10 de noviembre de 2015

Kanata Kara, From Far Away [Crítica]



Te puede gustar más o menos el shôjo manga, puedes adorarlo, o puedes odiarlo. El motivo por el que quizá los títulos de shôjo no se han hecho tan famosos como algunos de shônen tiene su qué, pero tendremos que dejar este tema para otra entrada, ya que es extenso y puede llegar a tocar sensibilidades. Sin embargo, cuando hablamos de obras como Kanata Kara, la línea del género comienza a difuminarse un poco: es decir, se trasciende. Como en todo, en las buenas obras poco importa a qué público vayan destinadas. Una buena construcción argumental, y en definitiva, una buena historia, enganchan y gustan a cualquiera, y este es, quizá, el caso de este manga.

Es una pena que autoras como Kyoko Hikawa queden perdidas entre las brumas del éxito de otros títulos; es una pena, sobretodo, que historias como la de Kanata Kara queden olvidadas entre estanterías polvorientas cuando tienen mucho que ofrecerle al lector... Y es que esta joyita de 14 tomos ni siquiera ha llegado a cruzar las fronteras españolas; es, prácticamente, una desconocida fuera de EEUU y del país nipón, lo que es una pena, de verdad. Para mí, Kanata Kara tendría que tener el estatus de un clásico, que lo es, porque llega a estar al nivel de obras del calibre de Fushigi Yûgi (que se empezó a publicar, por cierto, un año antes que la obra que nos ocupa); y sin embargo, me da pena que no tenga la fama que se merece. En fin, quizá es que mis gustos rozan lo excéntrico.

La historia nos habla de Noriko Tachiki, una estudiante común y corriente de secundaria. Un día, tras tener un accidente, se ve transportada a un mundo mágico en el que se gestan las llamas de un conflicto bélico. Allá, conoce a Izark, un joven guerrero que oculta un oscuro secreto... Durante su viaje, Noriko no solo tendrá que aprender el idioma del mundo al que se ha visto arrastrada, si no que, además, tendrá que luchar contra su propio destino para superar las adversidades que este le propone. Pues ella, una joven corriente en su universo, tiene un papel muy especial en los conflictos del mundo desconocido...

Podría contar un poco más, pero me da cosa haceros spoiler a quienes os lo queráis leer. Lo que más me llama la atención de Kanata Kara es la complejidad del mundo que nos traza. Adoro las intrigas políticas en mundos fantásticos, y es un verdadero placer ver a alguien que, como Hikawa, sabe como hablar de estos temas, dándote la información justa para que no te resulte abrumador. Sabe hilar perfectamente bien las situaciones, y te lo da todo en su justa medida. La historia fluye con facilidad, es interesante y creíble y los personajes son simplemente un amor. Noriko tiene sus "momentos estrangulables", pero es una chica fuerte y valiente, a la par que tierna, y es difícil no pillarle cariño. Izark, por otro lado... Puf, es que este chico es amor puro. Misterioso, tierno, y algo solitario... Como todos los personajes de Hikawa-sensei sean así, juro por dios a lo Escarlata O'hara que terminaré aborreciendo a los hombres reales (no, en realidad, no).

En cuanto a los secundarios, la verdad es que no hay ninguno que sea del todo relevante. La historia se centra más bien en los dos protagonistas y los que los rodean parecen girar, más bien, alrededor de ese hecho. Por otro lado, leyéndolo a veces sientes que las situaciones se repiten un poco. Cada vez que llegan a un pueblo nuevo, Noriko e Izark se encuentran con el malote de turno que quiere ir a por ellos. La fórmula se hace un poco repetitiva, pero no por eso deja de ser menos disfrutable; cabe decir que es difícil en si mismo no disfrutar de esta historia porque está tan bien contada, tan bien dibujada, y tan bien escrita en general, que es complicado no encontrarle, al menos, su mérito. Des del malo malísimo a los buenos, todos tienen una historia y unas motivaciones, no están ahí por pura casualidad, y eso se agradece en una historia tan compleja como la que rodea Kanata Kara, donde hilar los deseos de cada uno de los protagonistas es algo primordial para llevarla a un final cerrado.

No es el típico shôjo sobre romances de instituto, tiene ese no sé que, incluso, te recuerda a la mítica Escaflowne. Quizá por eso me ha terminado gustando tanto y se ha convertido, por muchas razones, en una de mis joyas comiqueras favoritas. No sé cuanto tiempo tardaré en releerme Kanata Kara, pero os puedo asegurar que sin duda, su relectura caerá tarde o temprano... Porque la merece. Este es por tanto, uno de esos casos en los que sabes que la obra te va a gustar desde el principio porque tiene todos los ingredientes necesarios para que así sea: Un chico guapo y misterioso, un dibujo clasiquero, una historia trabajada y con un trasfondo riquísimo... Da placer leer obras así, y es, como ya he dicho antes, una lástima que queden olvidadas.

En cuanto al final, decir que me ha parecido acertado y a tiempo. Hikawa supo cuando terminar su historia, a tiempo, sin prisas pero tampoco sin pausas. Kanata Kara habla y se encalla, sobretodo, en los conflictos internos de sus personajes, pero sabe darles su vuelta, darles, por tanto, un final apropiado. Me hubiera gustado saber un poquito más la vida de Noriko e Izark, y me ha faltado, muchas veces, alguna escenilla romántica como añadido. Me gusta mucho su relación, pero me habría gustado ver más "chicha", más besillos y cosas por el estilo. Aún así, no puedo decir más... Noriko e Izark, y sus amigos, tendrán siempre un pequeño hueco de mi corazón, y el mundo de Kanata Kara siempre será uno de esos lugares especiales hacia donde dejar volar la imaginación, pues a esta historia le falta muy poco para alcanzar la perfección.

Por último, y en cuanto al dibujo, comentar que es precioso y personal, pero también tendría que añadir que las batallas están muy bien dibujadas, fluyen con cada viñeta, algo que a muchos autores les gustaría conseguir, pero no pueden. Pocas veces he visto peleas tan bien dibujadas y entendibles como las de Kanata Kara; incluso a muchos autores shônen les gustaría tener la mitad de la habilidad de Kiyoko Hikawa para recrearlas. Poco malo me queda por decir de esta historia, excepto que, como siempre digo, quizá no es un relato que os guste a todos/as. Como ya comenté en la crítica anterior, realmente todos tenemos nuestros gustos; pero si mínimamente te interesan los shôjos y las historias de fantasía al más puro estilo clásico, Kanata Kara es una apuesta que indudablemente te dejará su marca.


Muchas gracias por leerme hasta aquí, ¡feliz día/semana/mes a todos/as los que me leáis!

Jane.

sábado, 7 de noviembre de 2015

FullMetal Alchemist: Brotherhood


Tenía unas ganas locas de escribir esta crítica, supongo que en parte para ordenarme las ideas en cuanto al anime de FullMetal Alchemist, por todos los sentimientos, impresiones y reflexiones que me ha provocado. Los que me conocen, saben bien que FMA fue uno de los animes que más marcó mi adolescencia. A día de hoy ya no recuerdo muy bien el anime original, y, por circunstancias de la vida, dígase vagancia, dígase olvido o despiste, la verdad es que no he tenido la oportunidad de leerme el manga entero. Es un asunto pendiente que tengo con uno de mis cómics favoritos de los últimos años.

La historia de FMA nos sitúa en un mundo de estilo steampunk, donde la alquimia es una ciencia que está a la orden del día. A su corta edad, Edward ya ha conseguido ser alquimista nacional, un "perro del ejército". En su caso, lo ha hecho por un buen motivo: Recuperar el cuerpo de su hermano, que perdió al hacer una transmutación alquímica, años atrás... En este viaje en busca de la Piedra Filosofal (¿os suena de Harry Potter?), un objeto misterioso que aumenta las capacidades de la alquimia corriente, contarán con la ayuda de grandes amigos, como Winry Rockbell, el coronel (taisa <3) Roy Mustang, el teniente Maes Hughes...

Los motivos por los que me gusta tanto FMA son varios, pero sobretodo, y creo que la parte más importante de la obra, son los personajes. No solo tienen carisma, si no que rezuman personalidad, humanidad y realismo. Entiendes bien sus motivaciones, y aún cuando no las entiendes, sabes perfectamente que hay algo detrás de sus formas de ser, deseos y ambiciones; y a medida que va avanzando la serie, las motivaciones de cada uno van tomando forma, van saliendo a la luz. Roy Mustang, por ejemplo, me tiene el corazón robado y es uno de mis personajes favoritos de todo el manganime, y quizá incluso de toda obra de ficción en general. Los secundarios tienen su repercusión, a pesar de que me hubiera gustado saber más del pasado de algunos de ellos, como de Trisha o Pinako. Por otro lado, creo que hay cosas que en la serie no se explican bien del todo respecto a los personajes. La relación de unos con otros o el motivo por el que se conocen, queda todo un poco entelado y borroso, y a mí, por ejemplo, no me ha quedado claro del todo.

Sin embargo comprendo que FMA es una obra con muchos personajes y que es complicado darles a todos el espacio que se merecen, en una serie de 64 capítulos donde todo está perfectamente bien hilado y a la que le cuesta encontrar tiempo para dedicarse a eventos pasados. Básicamente, va a al grano. Lo único que nos explican con bastante detalle es el pasado de Van Hohenheim, un personaje que no diré quien es por no hacer spoiler, pero que me ha encantado por sus escenas de humor, por su forma de hacer las cosas y ese deje de despreocupación que luego resulta que no es así en absoluto. Hohenheim es amor, y es una pena que nadie le de mucha importancia, porque para mí es uno de mis personajes favoritos de la serie y si hubiera salido más, me habría enamorado de él casi tanto como de Roy.

Uno de a los que les tengo mucho aprecio es también a Armstrong, me parece un hombre muy tierno, justo y valiente, y a pesar de que quizá no es de los favoritos de la gente, se ha ganado a pulso un rincón en mi corazón. En cuanto a los personajes femeninos, mi corazón está dividido entre Winry y Riza, aunque creo que me quedo con esta última porque me gustan las chicas fuertes y decididas, de esas que tienen un par de cojones. Sin embargo, repito que en el fondo me gustan todos, a diferentes niveles y por distintos motivos, pero no hay un solo personaje al que no le haya terminado viendo el trasfondo, al que no le haya pillado cariño por algún motivo u otro.

Por otro lado, me gustaría hablar de las relaciones románticas que se ven en la serie. No solo tienen su fundamento, si no que además son bastante realistas y están bien argumentadas. Tengo grabada la escena en la que Winry se da cuenta de que quiere a Ed, o ciertas escenas de Hawkeye y de Roy, cuya relación shippeo un montón con toda mi alma y corazón. Son una prueba de amor incondicional, es que solo hace falta ver como se entienden, como se quieren sin decirlo o incluso sin darlo a entender. Me vuelvo loca hablando de ellos, pero es que Royai (RoyxRiza) es simplemente demasiado para mi cuerpo.

Podemos entender lo que sienten unos por otros porque se asemeja mucho a la clase de amor romántico que uno mismo/a puede sentir en la vida real, sin ñoñerías por en medio, simplemente es amor y ya está. No hay más, no hay otra. Esa es una de las cosas que hace que FMA sea tan especial; que los sentimientos y las penas son reales, que sufres porque los entiendes, y que los entiendes porque sufres.

FMA tiene sus partes tristes, y en su gran mayoría es una obra bastante dramática; expresa una crudeza, un dolor, una pena, que la autora consigue que comprendamos muy bien. La soledad, la voluntad de luchar, los miedos, los sueños, la esencia humana... Hiromu Arakawa aborda todos estos conceptos y sentimientos complejos para crear una obra muy humana, rica en construcción de personajes, y que sin duda será una de mis biblias animadas hasta el día en el que me muera.

La banda sonora y la animación acompañan la historia a la perfección, los openings y endings en general, son bastante buenos. Hubiera sido un guiño genial que mantuvieran Melissa, el primer opening del FMA original, porque a mí me encanta y creo que expresa bastante bien lo que es la serie; aún así, esto es más un deseo personal que otra cosa. Mis openings favoritos son el primero y el tercero, y van acompañados, como el resto de la serie, de una animación inmaculada, de un diseño de personajes que respeta muchísimo el original... ¡Es que no hay nada malo que decir del apartado técnico!

Roy a lo: "mírame que guapo que soy y como se me mueve el pelo".
En cuanto a la trama, ni uno solo de los capítulos está carente de ella. El relleno es casi nulo, principalmente porque está basado al 100% en el manga (o eso dice todo el mundo, yo no he leído el manga, así que me limito a repetir lo que me aseguran), y sigue la historia que creó Arakawa-sensei al pie de la letra. Se nota mucho respecto al anime original, al que recuerdo con mucho más relleno de por medio. Ahí se confirma la teoría de que el manga suele ser no 80, ni 100, si no mil millones de veces mejor que las versiones animadas que no siguen su guión base. No hay ni un capítulo que sobre, todos configuran, en mayor o menor medida, un camino que guía constante y directamente hacia el final. A pesar de que se van descubriendo cosas, de que se va desvelando el pastel, siempre sentimos que nos quedan preguntas por contestar, algo que la autora ha sabido hacer muy bien, llevando una historia que avanza a un ritmo seguro, directo, la cual sabe perfectamente a donde se encamina.

Aunque como en todo, FMA no es una obra ni un anime para todo el mundo (cada cual tiene sus gustos), sí que es una historia a la que habría que darle una oportunidad; ya no solo por su categoría de "clásico" dentro del mundo del manga, que se ha ido ganando con los años, si no porque es una obra que se aleja de la concepción generalizada del shônen común, y porque es, en definitiva, una historia a tener en cuenta y a la que darle al menos una oportunidad, por pequeña que sea.

Muchas gracias por leerme hasta aquí,
Nos leemos pronto...

Jane.

martes, 20 de octubre de 2015

Hadashi de Bara wo Fume [Crítica]


Para inaugurar oficialmente mi blog, os traigo una reseña del último manga que he tenido el placer (o la desgracia) de leerme. Se trata de Hadashi de Bara wo Fume, que se traduciría como "Pisando las rosas descalza"; con este título tan culebronesco ya nos podemos imaginar un poco lo que tiene que ofrecernos esta historia. Esta reseña está 100% libre de spoilers. Como siempre digo, mi opinión es subjetiva y nadie tiene por que compartirla; en mis reseñas, nunca pondré una puntuación ni ningún medidor que cuantifique cuanto me ha gustado o disgustado una historia. Me gusta criticar y reseñar las cosas en términos valorativos y no cuantitativos :).

¡Y nada pues, vamos a empezar!


Estaba bastante dispuesta a no leer shôjo, pero sin embargo, no sé como, siempre termino con un manga del género metido en la sesera (o en su defecto, la pantalla de mi ordenador). Hadashi de Bara wo Fume tenía todos los ingredientes para gustarme: Un dibujo cuidado, que me recordaba al del shôjo antiguo y ese "noséque" clásico, plagado de clichés que tanto adoramos las romanticonas empedernidas como yo. Sin duda era una buena opción, porque sí, me gustan los clichés y me gustan las historias en las que salen vestidos largos y chicos cuquis. No puedo evitarlo.

La historia nos sitúa en la época victoriana, en Japón, y comienza con Sumi Kitamura, nuestra protagonista, mendigando por las calles con una de las huérfanas a las que cuida en brazos. Está enferma y no tiene dinero para conseguirle atención médica... Por suerte, un joven rico y apuesto le da ese apoyo económico que tanto necesita. Profundamente agradecida, Sumi comienza a pensar en el chico, Nozomu Ijuin, como en su primer amor.

Pero al cabo de unos días conoce a Souichirou Ashida, un muchacho rico que va en búsqueda de esposa; este le ofrece a Sumi un trato: Le proporcionará todo el dinero necesario a su familia, pagará sus deudas, si contrae matrimonio con él. Carente de opciones, Sumi no tiene más remedio que aceptar... Y así, entre desdichas y desgracias, comienza la historia de Hadashi de Bara wo Fume.

He de decir que la reseña prometía muchísimo; al empezar a leerlo, me enamoré en seguida del personaje de Souichirou, incluso de sus intríngulis y partes más oscuras. Acabé tomándole cariño a Sumi a pesar de ser la típica chica shôjo, pava como ella sola... Entonces, ¿qué salió mal? ¿Qué fallo hubo en esta receta mágica? Cuando hacemos un pastel, no solo es importante cuidar los ingredientes, si no la cantidad que ponemos de cada uno de ellos en la mezcla: En una historia, pasa exactamente lo mismo. En el caso de Hadashi de Bara wo Fume, estamos, en un principio, ante una trama muy, muy prometedora, que tiene un principio encantador, que te hace querer leer y saber más.

El trasfondo de los personajes es lo que le añade profundidad a una historia; en el caso de este manga, este trasfondo es casi nulo, inexistente, nos encontramos ante personalidades llanas y carentes de motivaciones; unos personajes que prometían mucho, pero que bajo la pluma errónea han terminado convirtiéndose en poco más que un amasijo de sentimientos que ni la propia autora nos sabe explicar bien. No he terminado de entender las motivaciones de Nozomu, por ejemplo, que es prácticamente un psicópata; hasta el propio Soichirou, el marido de Sumi, pega un cambio radical hacia el fin del manga... ¿Por qué?

La parte que más me gustaba del cómic al principio era justamente la profundidad de Soichirou, esos matices, esa timidez... El manga tomaba buena dirección mientras que la autora seguía en esa línea, pero ya apresurada por darle un final, parece que comenzó a añadir eventos innecesarios en la trama en busca de su ya merecido final. Por otro lado, se supone que Soichirou y Nozomu son amigos de la infancia, que ambos están enamorados de la misma chica... ¿Por qué no hay ese dilema entre ellos? Ni en un solo momento la autora da pie a que sepamos cual es la verdadera relación de los dos protagonistas. Dice que son "amigos de la infancia", pero no vemos esa relación. Es llana y más hueca que una nuez.

Llega un punto en el que la autora deja de profundizar en sus personajes y se dedica a hacerlos girar en círculos. Y sí, es un poco lo que pasa en todos los shôjos, pero en este caso no le he visto ni el motivo ni la finalidad. No me ha quedado claro si la protagonista llegó a sentir algo por Nozomu, y el misterio que se revela al final es casi absurdo que se plantee como algo sorprendente cuando ya se sabe casi desde el principio... La locura de los personajes no tiene ni pies ni cabeza; Nozomu es obsesivo y está prácticamente loco, pero no se explica el por qué. No se explica la necesidad de Nozomu de hacer tal cosa o de hacer otra. No sé si es que la autora pretendía que fuéramos adivinos, o que comprendía tan bien lo que había creado que pensó que se sobrentendía... Pero creo que los lectores nos hemos quedado bastante confusos, porque no hemos entendido nada, sobretodo al final.

Con algo de perplejidad, pues en un principio esperaba que este manga me gustara muchísimo más, me veo en la obligación de decir que Hadashi de Bara wo Fume es un manga prescindible, con la ventaja de que es fácil de leer, y que tiene un dibujo limpio, precioso y detallado. Sus partes más positivas son que aprendes un poco más de la historia y la cultura del Japón de la época; a favor de la autora he de decir que ha cuidado bastante la ambientación y que su dibujo es absolutamente exquisito, una maravilla. Rinko Ueda me ha dado la sensación de ser una autora con mucho potencial; un potencial que por los motivos que sea, no ha sabido explotar en esta obra.

No es un manga que yo recomendaría; solo, quizá, a las personas que les gusten las historias de época y tengan ganas de culebrón. Más allá de eso, es un cómic del que me olvidaré pronto, y con el que me ha quedado cierto regusto amargo. Es una lástima que una historia con tan buen planteamiento haya caído en saco roto.

Sin más, me despido y nos leemos a la próxima.

¡Feliz semana!

Jane.