Antes que nada, avisar de que esta entrada, obviamente, contiene spoilers y de los graves. Si vas a ver el anime o tienes intención de hacerlo, no lo leas. Por tu bien ;).
Posiblemente uno de los únicos animes que voy a seguir día a día. Si os soy sincera nunca he sido mucho de seguir anime de temporada, llevo muy mal el tema de las esperas (aún me estoy planteando el suicidio solo de pensar lo que me queda para la segunda temporada de Shingeki no Kyojin, o la décima del Doctor), sin embargo, con Orange me animé. Primero, porque la premisa de la serie me encantó. Me recordó un poquito a Shigatsu wa kimi no uso, y eso, para mí, ya es un motivo más que suficiente. También influye el hecho de que me pareció divertido ver un anime como Orange y poderlo comentar al día, en la red, con otras personas que también lo estuvieran viendo. Creo que interactuar con la plataforma de fans o seguidores de una serie siempre es un punto a favor, que lo hace todo mucho más divertido. Por eso decidí no leerme el manga (que hubiera sido la decisión lógica, tratándose de mí, que desde hace unos años soy más bien anti-anime), y verme la serie desde el día cero.
Para empezar, quiero decir que no tenía ni idea que Orange se englobaba dentro de la demografía shôjo. Me alegro de no haberlo sabido al principio, y de haberle dado una oportunidad. Últimamente los shôjo populares me dan un poco de urticaria, pero si os he de ser sincera, este no ha sido el caso de Orange. Desde el minuto cero, me he encontrado con una serie bastante prometedora. Prometedora en varios sentidos: promete que vamos a llorar como perracas en celo, promete que nos enamoraremos de los personajes principales y que lo sufriremos mucho con ellos, promete que nos dará el gusanillo, que será de esas series que calen un poquito hondo en nosotros y nos hagan pensar en nuestras vidas.
Dicho esto, creo que ya me puedo poner con el análisis del capítulo en si. Perdonadme si no lo hago del todo bien. Es la primera vez que me propongo hacer algo así.
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| El grupo de amigos de los protagonistas. |
La historia comienza con Naho, nuestra protagonista. Es una chica de dieciséis años aparentemente normal a la que un día, por casualidad, le llega una carta de su yo del futuro. Está claro, Naho al principio, como cualquier persona cuerda, no se cree el contenido de la misma. Esta, sin embargo, la advierte de que ese día, un seis de abril, va a llegar un nuevo estudiante a su clase. Un tal Kakeru. La chiquilla lo flipa en colores cuando, en efecto, el tal Kakeru no solo se transfiere a su misma aula, si no que además se sienta a su lado, tal y como predice la carta.
Cumplí los 26 años, y hay muchas cosas de las que me arrepiento.
El capítulo comienza con esta primera frase. Una frase que, de alguna manera, Naho dirige a su yo de hace diez años, cuando tenía dieciséis. La serie comienza con una escena que a mí me parece muy descriptiva, en la cual se ve a la Naho del pasado y la del futuro cruzándose en un mismo camino. Las dos son la misma persona, y, sin embargo, son muy diferentes la una con respecto a la otra. Así pues, por lo visto, la Naho del futuro intentará, mediante la carta enviada a su yo pasado, menguar un poco ese arrepentimiento hacia su vida y sus vivencias. En este primer capítulo conocemos a los amigos de Naho, y conocemos a Kakeru. En principio he de decir que lo que más me ha gustado es que la serie ofrece una narrativa cotidiana de la vida de instituto, de la adolescencia, de los amigos y las relaciones, y en apariencia, también de las vicisitudes propias de la edad. En Naho vemos a una chica insegura y demasiado buena por su propio bien. Sus amigos y amigas tendrán también su propia forma de ser, que nos vendrá bastante definida. Espero que a lo largo de la serie sepan expresar bien su profundidad como personajes.
Kakeru en si mismo es un misterio. Si bien, no tarda en hacerse amigo de la prota y de su grupito, siento, solo habiendo visto este primer capítulo, que oculta algo, algo que de alguna forma va a ser lo que definirá la serie y su transcurso. Y me da a mi que será un secreto de esos que nos dolerán en el alma a todos. En cuanto a lo que me ha gustado, destacaría la normalidad que transmite la serie, una normalidad, creo, que cala bastante en la vida de los espectadores porque nos podemos sentir identificados con ella.
En general he de decir que el capítulo me ha gustado, pero no le he visto lógica a dos puntos:
- La aparición final de la Naho del futuro, en una escena donde se está dando a entender que Kakeru, en su presente, está muerto y enterrado. Te revelan el pastelón incluso antes de que lo sepa la protagonista. No sé que utilidad tiene que ya sepas que el personaje va a morir.
- No he entendido que la protagonista fuera leyendo el contenido de la carta día a día, sin leer el final de la misma. Naho se limita a leer la carta según el día que le corresponde, o que está viviendo. Si a mí me hubieran enviado una carta del futuro, y si supiera a ciencia cierta que es real, me la habría leído de cabo a rabo. O bien la prota es muy tontita, o bien le da miedo saber mucho de su futuro, cosa que es entendible, pero que sin embargo no explican en este primer capítulo, algo que yo creería necesario.
Si bien es cierto que estos dos puntos me dan un poquitín de rabia, el capítulo en si me ha gustado bastante. El opening me ha enamorado, soy fan de las canciones de ese estilo. La prota, de alguna forma, me ha encantado también por su timidez y su normalidad. Creo, en definitiva, que es una serie que promete mucho a pesar de que pueda tener sus agujeros y puntos negros.
La iré comentando semana a semana, por cierto :)
¡Nos leemos pronto!
Jane.






















